SILVER KANE, EL ÚLTIMO VAQUERO DE UNA SAGA QUE NACIÓ EN VIGO

Con la muerte de Francisco González Ledesma desaparece el último autor conocido de novelas del Oeste de quiosco,  género que nació en Vigo en la Postguerra con la Editorial Cíes y su colección Rodeo  en donde publicaría sus primeras obras el ya legendario  Marcial Lafuente Estefanía.  También con él desaparece un referente de la novela negra “social” de la que recomendamos algunas obras

Santiago,  6 de marzo de 2015. 

Pedro Puialto

Llorábamos esta semana la muerte  de Francisco González Ledesma, reputado escritor y periodista que se inició en el oficio como juntaletras a destajo de la Editorial Bruguera haciendo aquellas novelitas “pulp” del Oeste que constituyeron  el alimento espiritual popular en aquella “longa noite de pedra” que fue el franquismo de los años cuarenta y cincuenta.  Su  alter ego como escritor popular era Silver Kane.  Como otros intelectuales represaliados o mal vistos por el régimen  el alias le permitía ganarse la vida escribiendo hasta que a partir de los años setenta fue rehabilitado y ya pudo publicar con normalidad su notable obra, multipremiada y conocida sobre todo por la serie negra del inspector Méndez,  el escéptico y letraherido policía franquista que desempeñaba su labor en el Barrio Chino de Barcelona.

González Ledesma reivindicaba en 2010 su primera etapa de escritor a sueldo publicando una novela del Oeste ya en tapa dura y en la editorial Planeta, “La Dama y el recuerdo”  en la que su otrora seudónimo Silver Kane pasaba a convertirse en personaje.    Decía Ledesma que volvía al Oeste en su vejez  por la añoranza de la frescura como escritor que tenía en aquellos años de forzado de la pluma,  algo así como la morriña que invadía a Heminway en “París era una fiesta” recordando “cuando éramos pobres y felices” .

Así lo contaba en el diario La Vanguardia:

http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/2010/04/20/pagina-35/81650278/pdf.html

Vigo, capital del Far West

Pero como queda dicho, fue en Vigo en donde surgió el género de la mano de la Editorial Cíes y la colección Rodeo y en donde nació para el oficio el que fue su auténtico superstar,  Marcial Lafuente Estefanía, de la mano de su descubridor el editor Eugenio Barrientos.  En este trabajo que publiqué en el Faro de Vigo un ya ¡ay!  lejano día,   se daba noticia de este fenómeno todavía no muy conocido que convirtió a Vigo en capital del Far West y en un referente de la edición española.  El reportaje sirvió de inspiración al amplio documental “M.L. Estefanía.  Galicia, máis Oeste que nunca” de José Ballesta  y a la primera película de lo que se da en llamar “grelo-western”,   “Naipe de Sangue” de Manxo Fernández, presentada en mayo de 2010 en el Festival de Cans.

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Negra de verdad

Aquellas novelas de quiosco no eran todas del Oeste.  Al igual que Estefanía, cuya primera obra fue policiaca,  González Ledesma también las hacía de  detectives.  Ambos marcos, el de los bajos fondos urbanos y el del salvaje Oeste,  se ajustaban perfectamente al ambiente gris, tétrico y  violento de aquella época de miseria.  Pero,  a diferencia de Estefanía,  Francisco González Ledesma era un auténtico escritor y a pesar de las dificultades fue elaborando una obra de calidad en la que mediante el género negro reflejaba la injusticia social y la auténtica realidad de las clases desfavorecidas de su Barcelona natal.  A ese tipo de novela negra la adjetivan  “social”  aunque el calificativo  es en realidad redundante ya que  una característica esencial del “noir” es la descripción realista del desorden de nuestro sistema.

En una clave más sutil el maestro fue Manuel Vázquez Montalbán,  quien fue mi profesor en la primera promoción de la facultad de Ciencias de la Información de Barcelona y que a través de su detective gourmet Pepe Carvalho  daba un toque más burgués y con sesgo político al género.  Por cierto que el nombre de Carvalho no era gratuito sino un homenaje a su padre, un emigrante gallego represaliado y encarcelado tras la guerra.

El Barrio Chino de Barcelona, un escenario común

Para ambos autores  el Barrio Chino barcelonés, que pasó hace años a llamarse Raval  -para disgusto de los puristas y sobre todo del difunto González Ledesma que reivindicaba su genuino nombre- , era el escenario de las andanzas de sus respectivos héroes.  Pero  mientras para Vázquez Montalbán,  que al igual que Ledesma había crecido allí,   el Barrio Chino era solo el lugar en donde Pepe Carvalho tenía su despacho y en donde comía en buenos restaurantes como el hoy mítico Casa Leopoldo al tiempo que  vivía como el propio autor en Vallvidriera, en la zona aireada  de Barcelona desde la que divisaba a sus pies la ciudad,  para el inspector Méndez era el microcosmos en donde transcurrían sus aventuras entre los humildes.

Es innegable que aquel barrio tenía un magnetismo especial.  Por allí callejeaba yo en los setenta.  Salía del gimnasio de Pedro Caballero, en la calle del Tigre, en donde entrenaba junto con una abigarrada fauna y primeras figuras del boxeo de aquellos tiempos como José Hernández,  Torres, Echevarría  o Robinson García y luego me impregnaba de aquella  literaria y melancólica atmósfera habitada por  demacradas putas tristes,  lumpen e  inmigrantes desclasados que buscaban consuelo a una vida desesperanzada  en el amor mercenario regateado entre  oscuros bares cutres y  clínicas siniestras en donde vendían “gomas” y se trataban enfermedades venéreas con remedios de caballo.

Pura serie negra,  como aquí recordaba Francisco González Ledesma:

https://www.youtube.com/watch?v=AoiD2P93w5c

Philip Kerr y el éxito

Aparte de los clásicos cuya nómina se incrementa  continuamente con nuevas incorporaciones,  no en vano el género negro  sigue de plena actualidad,  Philip Kerr es en la actualidad uno de mis autores favoritos.  Me leí toda su serie del detective socialdemócrata Bernie Gunther que transcurre en Alemania durante el periodo nazi,  lo que carga las tintas de lo “social”,  si es que esto es posible hablando del  negro,  en una reconstrucción histórica impecable por medio de un personaje redondo.  Entre ellas, os recomiendo por ejemplo estas dos:   “Una llama misteriosa” en la que Bernie se traslada a la Argentina de Perón de los años 50 en donde se refugian nazis como Josef Mengele, Otto Skorzeny o Adolf Eichmann o “Si los muertos no resucitan” en donde en el Berlín preolímpico encontramos a su héroe ejerciendo de detective privado en el lujoso hotel Adlon tras ser expulsado de la Policía Criminal.  En el efervescente ambiente previo al acontecimiento deportivo donde se barajan enormes negocios e intereses políticos, dos americanos, un gánster y una periodista,  aparecen relacionados con  los asesinatos de un boxeador judío y de un hombre de negocios inmobiliarios.  El desenlace, magnífico,  se produce veinte años después en la Cuba prerrevolucionaria.

Ahora el escritor escocés acaba de publicar  nueva novela , “Mercado de Invierno”,   lejos de las aventuras de Bernie Gunther y que se desarrolla  en el mundo del fútbol actual.  Philip Kerr justificó su cambio de registro diciendo que estaba firmando libros en una feria y observó que su vecino de stand que presentaba un libro de fútbol tenía una cola de lectores mucho más grande que la suya, lo que le decidió  a pasarse al mundo del balón.  La cuestión es que esta nueva creación está lejos del nivel habitual de Kerr y aunque no tengo nada contra los escritores que buscan dinero,  ya que  escribir es un oficio como otro cualquiera,  en este caso me da un poco de tristeza pues Philip Kerr es un escritor de éxito y no tiene necesidad  de rebajarse,  con o sin Bernie Gunther,  para aumentar su ya seguro espléndido y merecido nivel de vida.

Así  hablaba Kerr de su libro el mes pasado en el programa de TV “Página 2”:

Más recomendaciones del género

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Los libros de los que hablo en el sofá en el que los leo

Otro autor  altamente recomendable es John Banville,  que distingue sus obras con más ambiciones literarias,  como las magistrales  “El Mar” o Antigua luz”  que firma con su nombre,  de las menos complejas, siquiera formalmente sin dejar de ser extraordinarias, de género negro que rubrica con su alias de Benjamin Black.  La última, protagonizada por el atormentado Dr. Quirke en el Dublín de los años cincuenta en el que le asaltan imágenes de su infancia en el orfanato católico de Carriklea  -¿les suena?, a mi si, que estudié 9 años en los Jesuitas – , es “Órdenes Sagradas”.  Pero recomiendo una que me gustó particularmente,   “Muerte en verano”  en el que el asunto es el asesinato del magnate de prensa Richard Jewel.

Aún más:   para novedades  de esa “novela negra social”  me tragué en dos sentadas la última de Yasmina Khadra, un nombre de pluma femenino nada menos que para un excomandante del ejército argelino que conoce bien las entrañas del sistema corrupto de su país al que describe minuciosamente en sus novelas.  En “A que esperan los monos”, riza el rizo de lo  políticamente incorrecto y su heroína la comisaria Nora Bilal no solo va suscitando indescriptibles mosqueos entre los hombres que se ven bajo las órdenes de una mujer en un país musulmán,  y más en un entorno ya de por sí machista como la Policía,  sino que Nora es lesbiana y vive con la prostituta Sonia, que está bajo su protección y a la que aguanta en  su casa pese a las constantes perrerías que le hace pues, como le responde esta contundentemente cuando la amenaza con ponerla en la calle,  “Si me echas a ver quien te come el coño”.   Pues eso, al pan pan y al vino vino y “a vaquiña polo que vale”.   Al final muere hasta el apuntador en la lucha contra el todopoderoso “padre de la patria” que gobierna tiránicamente el país en la sombra y el secundario inspector Zine, que pasa por la novela escuchando al cantante Mohamed Rouane “fumando porro tras porro”,  se convierte en inesperado  protagonista.

Aquí va una de Mohamed Rouane realmente relajante.  Los porros, que los ponga cada uno:

Por último, para acabar con las recomendaciones sobre mis últimas lecturas del asunto  me encantó el álbum “Blacksad Integral”  que contiene las cinco novelas gráficas o episodios protagonizados por John Blacksad, un gato que encarna a  un detective canónico del género en  la década de los cincuenta en USA.  La originalidad de estas historias gráficas de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido,  que obtuvieron numerosos galardones,  reside en que los personajes son animales antropomorfos cuyas especies resaltan las características  de sus roles.  Estupendo álbum que me regaló mi hija en las Navidades y que gocé  con fruición.  Slurp…

 

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