“Despertar a la vida a través de la muerte”, un taller para prepararse al buen morir aprendiendo a vivir con plenitud.

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El próximo fin de semana, días 3, 4 y 5 de junio,  tendrá lugar en el monasterio de Poio una nueva edición de este taller experiencial  que se celebra en Galicia desde hace años.  El taller está dirigido por el doctor en antropología e investigador en antropología cognitiva y substancias psicoactivas Josep Mª Fericgla  que en la sede de su fundación, en el campus Can Benet Vives  en el parque natural catalán de Montnegre, desarrolla múltiples actividades encaminadas al cultivo del mundo interior y a la espiritualidad práctica.  En la organización colabora la Escola de Vida, una de cuyas coordinadoras en Galicia es Delia Rancaño y a quien pueden dirigirse los interesados en participar:  deliar@escoladevida.org T/653944560.  El precio del taller y la estancia en el monasterio es de 270 € o de 250 € por persona si se acude en pareja.

Por Pedro Puialto

Santiago, 31 de mayo de 2016

El año pasado asistí a este mismo taller también por estas fechas y  también en el monasterio de Poio.  Ya era  la edición nº 196 de este veterano seminario teórico/práctico  que se  realiza en toda España,  principalmente en  Can Benet.   Antes aquí tenían lugar en Sobrado dos Monxes y tras un periodo de interrupción debido a dificultades para seguir disponiendo de ese monasterio como sede se reanudaron  por primera vez en Poio el pasado año.  Ahora  se repite.

Éramos unos 60, casi igual mujeres que hombres.  Mucho personal sanitario y afines pues Fericgla venía de dar una conferencia  en Vigo en el Club Faro con gran éxito y  cuyo eje central fue “Prepararse para una buena muerte es vivir con integridad y valentía”.  Un atractivo slogan que reflejaba el contenido de su posterior taller.  Además, el barcelonés Josep Mª Fericgla fue presentado como una autoridad internacional en “estados expandidos de conciencia”.

El seminario transcurrió durante unos lluviosos días del fin de la primavera que propiciaban un estado melancólico.  Esto le dio pie al director para bautizar a esa edición con el lema de Tristeza, que según él era el ambiente imperante.  El director era el mismo  Josep María Fericgla, antropólogo, etnopsicólogo y especialista en estados expandidos de conciencia.

 

Retrato sicológico

El  viernes al atardecer iniciamos las actividades  con una charla en la que para entrar en situación se habló con mórbido detalle de los síntomas de las diferentes fases de la agonía.  Después cada uno explicó sus motivaciones para acudir allí y luego hicimos dibujos con lápices de colores que dimos a su ayudante Gemma, la sicóloga a la que habíamos remitido previamente el test o inventario de valores de  Hartman que es un test ideado por ese filósofo alemán para medir los valores dentro de la disciplina denominada axiología. También completó Gemma nuestro retrato sicológico interrogándonos a cada uno individualmente sobre nuestras  preocupaciones y problemas.

Ejercicios variados

El sábado dedicamos toda la mañana a diversos  ejercicios.  Energéticos unos:  bailes, volteretas, saltos, etc. y otros más de tipo intimista y sicológico para propiciar la apertura mental y la confianza.  La mayoría de estos se hacían en parejas,   como tocamientos, miradas, conversaciones íntimas,  silencios, paseos a ciegas, etc.  Todo muy agradable y liberador.

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Una vez preparados,  comenzaron las sesiones con la técnica propiamente dicha cuya base fundamental es una respiración intensa que propicia la  hiperventilación,  acompañada de música que suscita un estado expandido de conciencia  como el inducido por el LSD o la ayahuasca, temas en los que es especialista Josep Mª Fericgla desde que inició sus investigaciones de la mano del siquiatra mexicano Salvador Roquet como, según sus propias palabras,  “Interesado –entonces como ahora- en los estados expandidos de conciencia, en los propulsores químicos para alcanzarlos, en las técnicas extatogénicas y en los chamanismos como vías para el desarrollo saludable y la evolución del ser humano hacia el bien.”  Esto lo escribía en el prólogo del libro “Libertad para vivir.  La historia de Robert S. Hartman.”

En resumen, se trata de lograr un estado semejante al que se alcanza con la ingestión de sicotrópicos pero por medios físicos.  De esto habla con profusión Timoty Leary, el apóstol del LSD, en su divertidísimo  libro de memorias Flash Back, reeditado este pasado verano.  Cuenta como cuando el LSD fue prohibido en Estados Unidos  en la época de Nixon él prosiguió con sus happenings persiguiendo  el mismo efecto con medios audiovisuales y físicos.  Nada nuevo pues bajo el sol.

La respiración holorénica, evolución de la respiración holotrópica

La respiración  holorénica,  como llama Fericgla a la técnica que constituye el  núcleo de su taller,  es descrita por él mismo, su impulsor, de la siguiente forma:

“Es una técnica de respiración catártica inspirada en técnicas de respiración yóguica conocidas como kapalabhati (que forman parte del conjunto de técnicas Pranayama),en las respiraciones chamánicas de algunos grupos altaicos y en otras técnicas chamánicas para buscar la catarsis.  También y sobre todo en la respiración holotrópica.  Mediante estas técnicas respiratorias y con la ayuda de manipulaciones corporales especiales se consigue que los respirantes imploten y luego exploten en profundas catarsis de liberación emocional seguidas de una etapa de apnea.  Luego, con música especial que guía la respiración holorénica se hace un recorrido biográfico para descubrir episodios en los que está uno atrapado.”

En cuanto a la respiración holotrópica que es  la substancia  de esta técnica, fue desarrollada por los psiquiatras Stanislav y Cristina Grof como técnica psicoterapéutica para permitir el acceso a estados no ordinarios de conciencia.   La respiración holotrópica es usada por los practicantes como un acercamiento a la auto exploración y la sanación e integra la introspección desde las investigaciones modernas acerca de la conciencia, la  antropología, la psicología transpersonal, las prácticas espirituales orientales y las tradiciones místicas del mundo. El nombre “holotrópico” significa movimiento hacia la totalidad (del griego holos = totalidad, y tropos = movimiento en dirección a algo).  Originalmente desarrollada como una adjunción de la psicoterapia psicodélica con LSD, la respiración holotrópica es hoy  una práctica psicoterapéutica autónoma.

 

La sesión

La sesión de respiración holorénica se organizó por parejas:  uno tumbado y con un antifaz en los ojos como paciente y otro como cuidador pendiente de la seguridad y necesidades del paciente.  Organizadas las parejas y todos ocupando el suelo de  una amplia sala, unos  tumbados y otros de pie,  comenzó una música estruendosa  “ ad hoc”, tal cual como esta:  música para sesión de respiración holotrópica:

Mientras sonaba la música, Fericgla dirigía la sesión marcando el ritmo de la respiración, acelerada cada vez más al ritmo de la música, con constantes gritos de ánimo e indicaciones para que nadie decayese.   Así durante dos o tres horas.  Las reacciones del personal fueron variadas.  Algunos, entre los que me encuentro, no tuvimos mayores sensaciones, o eso nos pareció.  A mí me dijo que me soltase y me pidió permiso para manipularme, lo que consistió en una presión que me hizo entre los dedos pulgar e índice de la mano derecha  que me causó un dolor indecible que me animó a manifestar berreando todo lo fuerte que me saliese, lo que no tuvo que repetirme.  Ese dolor me acompañó durante días.  A otros les manipulaba en el pecho o el vientre.  Alguna gente entraba en trance,  unos de tipo sexual con jadeos y movimientos orgásmicos, y otros con manifestaciones o con movimientos y gestos como de estar alucinando.  Mientras, los cuidadores permanecían atentos a lo que hacían sus parejas y les ayudaban si se sobresaltaban o les mojaban los labios con un paño húmedo cuando se le resecaban.   Yo tuve sensaciones levemente agradables, también de tipo sensual aunque no muy pronunciadas, aunque  nada que en aquel momento me pareciera relevante.   Eso sí,  sentí  fatiga por la fuerte sesión respiratoria.  Al término nos  fuimos a descansar y nos dijeron que anotáramos lo que habíamos sentido  antes de olvidarnos.  Yo no lo hice pues no se me ocurrió  nada digno  de ser reseñado.

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Tras un  descanso  y hasta la madrugada, hubo una sesión de sicoterapia pura y dura en la que cada participante  iba preguntando al director del taller su diagnosis sobre su caso.  Fericgla, en un tono cortante y lapidario que imagino forma parte de su método sicoterapéutico, después de consultar el expediente de cada uno compuesto por las notas acumuladas con los tests previos  y tras la observación de su comportamiento durante la sesión respiratoria,  daba su veredicto en breves sentencias del tipo:   “Tienes que quererte más”,  “Tienes que soltarte, tienes miedo”, “Piensa en ti mismo”, etc.  La verdad es que sonaba algo primario aunque los que querían profundizar  en su indicación podían dirigirse con posterioridad a la sicóloga Gemma que por 60€ les desarrollaba el resultado completo de su test de Hartman, al parecer muy representativo.

El domingo la sesión fue a la inversa y se intercambiaron los roles de las parejas, oficiando los que habían hecho de cuidadores de pacientes y viceversa.  También después hubo la consiguiente sesión de indagación personal en grupo de los que esta vez habían sido pacientes.

Ventana a otros mundos y Escuela de Vida

El taller resultó una experiencia muy intensa y vibrante.  Independientemente de la espectacularidad del resultado para cada cual -yo me quedé un poco con la sensación de que no había pasado nada- se experimenta un acceso a otras dimensiones y una curiosidad inevitable por otras vivencias.

Pasados unos días, nos organizamos más o menos por zonas y los participantes nos reunimos para vernos.  En Santiago hicimos un picnic en el parque de Fontiñas, un día ya de plena canícula.  Intercambiamos sentimientos, sensaciones y puntos de vista de lo que habíamos vivido  y allí  Delia nos habló de la Escuela de Vida.

Delia  Rancaño es todo un referente de la búsqueda espiritual alternativa en Galicia.  Es difícil haberse interesado por alguno de estos asuntos y no haberla conocido.  Desde el yoga a la meditación pasando por toda suerte de  exploraciones síquicas  ha recorrido un largo camino que continúa transitando.  Este que ahora le absorbe lo inició hace unos diez años.  Era  consciente de que tenía dificultades con la idea de la muerte y de que eso mediatizaba su  comportamiento cotidiano.

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Al mismo tiempo, Josep María Fericgla había establecido sólidos vínculos con Galicia a raíz de un accidente que aquí tuvo.  Con tal motivo hizo amigos y relaciones y comenzó a impartir en Galicia  estos talleres que ya hacía en otras partes, sobre todo en Cataluña.  Al primero al que asistió Delia fue en Sobrado dos Monxes en 2005, después  de  haber trabajado en el tema con los también muy conocidos Richard y Katherin.  Le impactó y desde entonces  Delia es asidua de los talleres de Fericgla, no solo de estos sino de muchos otros, como los que, por ejemplo,  tratan de enseñar  a amar y a decir adiós.  Ahora es coordinadora de la Escuela de Vida en Galicia, junto con el cangués Xoán Enríquez.

La Escuela de Vida es esta una organización inspirada en las enseñanzas de Fericgla  que trata de facilitar una estructura para el desarrollo armónico del ser humano basándose en los pilares que constituyen el sistema del investigador catalán:   la etnoantropología,  el sufismo del maestro Omar AlíSha,  la pisicología profunda de Jung y el cristianismo del 4º Camino.

Según nos cuenta Delia  “en la Escuela de Vida realizamos ejercicios y activamos pautas para lograr un desarrollo armónico emocional, espiritual y físico.  Buscamos una forma equilibrada de desarrollo, potenciar a la persona y el ser íntegro, integrado, que a la manera de cómo lo señala Jung constituya un solo yo”.

Dice Delia que la Escuela de Vida está abierta a todo el mundo.  Los aspirantes han de solicitar su ingreso y tras un pequeño periodo de algunos meses en los que se adaptan mediante algunas lecturas,  y una vez que se convencen de que realmente quieren entrar ya pasan a participar en las actividades del grupo.  En Galicia son una docena de personas y se reúnen  una vez a la semana en Vigo, en donde tienen un local.  Realizan ejercicios energéticos y que tienden a unificar la personalidad.  Se dan pautas, se presta atención a la respiración y al pensamiento positivo, se hacen lecturas comentadas, etc.

Ayahuasca

La planta alucinógena Ayahuasca tiene bastante que ver con estas experiencias.   Josep Mª Fericgla pasó unos años con los jíbaros en la Amazonia, como cuenta en su libro recientemente reeditado “Los jíbaros, cazadores de sueños”.  Allí  tuvo contacto con chamanes y con la ayahuasca que utilizaban en sus rituales .  Así la describe  William S. Burroughs,  el famoso miembro  de la generación beat,  en su célebre libro de 1959 “El Almuerzo Desnudo” (Pág. 115, 24ª edición de Anagrama de octubre de 2013):

 “Yagé, ayahuasca, pilde, natima son los nombres indios de la Bannisteriacaapi, una trepadora de crecimiento rápido propia de la región amazónica.

Notas sobre los efectos del yagé: Imágenes que caen lentas y silenciosas como la nieve… Serenidad… Caen todas las defensas… todo entra o sale libremente… El miedo es simplemente  imposible… Una hermosa presencia azul fluye dentro de mí… Veo un sonriente rostro arcaico semejante a una máscara polinésica… Es un rostro azul púrpura salpicado de oro…

La habitación toma el aspecto de una casa de putas del cercano Oriente –paredes azules y lámparas de borlas rojas…-, siento que me convierto en una negra, el color oscuro va invadiendo silenciosamente mi carne… Convulsiones de lujuria… Mis piernas adquieren una forma bien torneada, una calidad como polinésica… Todo se agita, cobra una vida furtiva, temblorosa… La habitación es el Cercano Oriente, lo negro, Polinesia, algún sitio familiar que no localizo… El yagé es un viaje espacio-temporal… La habitación parece temblar, vibrar, entrar en movimiento… La sangre y sustancia de muchas razas negras:  negros, polinesios, mongoles de las montañas, nómadas del desierto, políglotas del Cercano Oriente, indios… razas todavía no concebidas ni nacidas pasan a través del cuerpo… Migraciones, viajes increíbles a través de desiertos y selvas y montañas (éxtasis y muerte en valles cerrados de las montañas en los que las plantas nacen del sexo, inmensos crustáceos se incuban en el interior y rompen el cascarón del cuerpo) cruzando el Pacífico en piragua hasta la Isla de Pascua…”

Por su parte, Alejandro Jodorowsky proyectó en 1975 la película Dune,  que se piensa pudo ser la mejor de ciencia ficción de todos los tiempos.  En ella se contenían todos los temas y recursos de la ciencia ficción que se irían desarrollando hasta la actualidad.  Estaba basada en la novela de Frank Herbert y en su realización también participaba entre otros H.R. Gigery, el creador de los efectos de Allien,  y Jean Giraud, Moebius.  Entre los actores se barajaban Orson Welles, Mick Jagger y Dalí como rey de la Galaxia.  En plena época sicodélica, Jodorowsky quería crear en los espectadores alucinaciones como las producidas por el LSD pero sin tener que ingerirlo, para así poder cambiar la percepción que tenemos del mundo.     Aquí lo explica:

Por su parte, Josep Mª Fericgla lo expone en “Ayahuasca:  usos tradicionales y occidentales y aplicación en psicoterapia”.

En Can BenetVives , el santuario de la fundación de Fericgla, también se realizan seminarios sobre ayahuasca, como este que tuvo lugar hace unos días:  “Seminario teórico Ayahuasca.  Antropología, aplicación en psicoterapia y en el cultivo del mundo interno.”

Otros pilares

Como queda dicho, otras bases o patas de la ideología que sustenta las actividades de Fericgla, además de la etnoantropología y el chamanismo, según él confiesa son  diversas tradiciones de espiritualidad práctica como Sufismo, la  psicología profunda de C.G. Jung

y el Cuarto Camino (teoría que propugna que el ser humano necesita un sistema para despertar y encontrar la parte olvidada de uno mismo).

Así pues, quien se decida a seguir el rumbo que inspira este investigador catalán tiene ante si todo un apasionante y variado universo  por explorar que bien puede iniciar con el seminario de este fin de semana en Poio.  Como mínimo, lo pasará muy bien y se le abrirá una ventana a otros mundos, lo que no es poco.

 

 

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Un encuentro con Mooji en Monte Sahaja y un espléndido regalo

Acceso Monte Sahaja

Después de que Ana “Colombia” nos hubiese puesto al día informándonos de  las enseñanzas del gurú  Mooji,  como contamos en nuestra anterior entrada del blog,  no pude resistirme a la idea de visitar su ashram en el Alentejo portugués.    Mooji es el más popular de los actuales maestros de Advaita Vedanta, la doctrina budista del no dualismo que persigue la iluminación mediante el método de la autoindagación.

Santiago, 14 enero 2016. 

Pedro Puialto

Fue  este pasado otoño.  Establecí durante unas semanas la base de operaciones en el pueblo alentejano de Vilanova de Milfontes,  desiertas e inmensas playas de fuerte oleaje y sol y viento curtiendo la piel desnuda en largos paseos de salitre, calor  y silencio.  También interminables  dehesas de alcornoques y encinas y ensimismadas puestas de sol cerveza en mano en minimalistas chill- outs,  chiringuitos  y clubs de playa,   y cadenciosas veladas de  gastronomía alentejana, antigua, honrada,  rotunda y sin mixtificación.

Antes, Monte Folhado

El  ashram de Mooji   se llama Monte Sahaja.    Para llegar, según casi todas las fuentes  aparece como  referencia es la estación de Funcheira, un enclave ferroviario a las puertas del Algarve y a donde llegan casi todos los visitantes que van  en tren, que son la mayoría.  Pero si se opta por el coche,  una vez allí resulta que la estación es solo eso, un apeadero en donde no hay un alma y que más parece un decorado de película.

EstacionFuncheira

No hay indicaciones  y con suerte podemos encontrar a algún paisano  mimetizado entre las huertas aunque al preguntar por   Monte Sahaja no saben de qué hablamos.  Más efectivo resulta  referirse a  la “ Comunidade”,   con lo que así averiguamos  que el  lugar se llama en realidad Monte Folhado.   Así pues, para ir  desde la estación de Funcheira,  a donde se llega desde la costa de Vilanova de Milfontes siguiendo la dirección Cercal-Colos-Ourique,  vamos cara a Garvao,  se pasa por Amoreiras y después por Sto. Martiño das Amoreiras.  Allí está el bar Texas, en donde se puede comer algo en compañía de estoicos y curtidos montañeses.   Proseguimos luego  en dirección a Santana da Serra y después de aproximadamente  1 kilómetro  llegamos a Parreira en donde ya  aparece a la izquierda la indicación de una pista que nos lleva, no sin dificultades para la suspensión y los neumáticos del coche,  a Monte Sahaja, el rebautizado  Monte Folhado.   Sabiendo ya el sitio, sobre hora y media de relajante viaje en coche por tranquilas carreteras desde Milfontes.

Un lugar especial

Monte Sahaja quiere decir algo así como “estado natural” en sánscrito.  La verdad es que eso sugieren las delicadas construcciones que dispersas  por el monte conforman el ashram.  Templetes, pabellones de madera,  oratorios, jardines, miradores, yurtas mongolas, estanques, coquetos senderos… salpican acá y acullá el bravo monte alentejano integrándose y confundiéndose con  el paisaje en una muestra de delicada arquitectura minimal, de humildes materiales y austera y bella funcionalidad.

 

Todo está bautizado con nombres “ad hoc”  para la cultura que se divulga:  Rishikesh,  Katmandú, Nuevo Tibet…

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Aunque rompiendo la tónica, y  en homenaje al maestro, jamaicano,  el centro comercial se llama Little Jamaica.  Allí se despliega  toda la muestra típica del  merchandising :  barritas de incienso, abalorios, libros, discos, fotos y dibujos del propio Mooji  en su faceta del artista que fue en su ocupación anterior,  y un surtido etcétera, incluyendo una sección de tentempiés y snacks.

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Bajo la permanente mirada de Mooji  que lo preside desde sus omnipresentes retratos ,  todavía se están ultimando algunas construcciones en las que trabajan pacientemente  algunos voluntarios que practican así karma yoga, el yoga de la acción o del servicio.

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Otros, hasta sumar el centenar que allí viven, se ocupan en sus cosas y disfrutan del retiro y el silencio o  van y vienen  dispersos por el enorme espacio que compone el ashram.  La organización es impecable y como en una moderna empresa se articula en diferentes departamentos específicos, incluyendo uno  de comunicación y video.  Predominan los jóvenes y hay gente de todas las procedencias, aunque sobre todo anglos.   La lengua común es el inglés y no se aprecia tributo alguno a la nación que les acoge pues no se ve ni una indicación en portugués,  lo que la verdad  resulta un tanto “imperialista” para los que somos  viejunos.  La estética es plenamente oriental y si hubiésemos caído del cielo no tendríamos manera de saber que nos hallábamos en Portugal.

Afortunada visita

Sin saberlo y de casualidad  llegué un día de los establecidos para las visitas, que pueden variar por lo que es aconsejable consultar la web antes del viaje.   Está prohibido hacer fotos,  pero sin embargo al registrarse como visitante hay que firmar un documento  autorizando ser grabado y permitiendo que se utilicen las  imágenes por aquello de los múltiples materiales que la organización de Mooji edita en toda clase de formatos,   como muestra de  la importancia que conceden a las modernas estrategias de comunicación a las que contribuyen un canal de TV propio o un grupo musical exclusivo,  Mooji Sangha Bhajans  al que aquí podemos ver en un concierto en Rishikesh, a donde acude el maestro con frecuencia.

Después de rellenar un formulario en el centro de recepción y pagar 10 € por la visita, incluyendo la cena,  un guía nos paseó por las diferentes dependencias y después de informarnos de las actividades previstas para la jornada nos dejó deambular solos. El plato fuerte era  una charla con el propio Mooji, que aunque anda por el mundo impartiendo sus enseñanzas se encontraba aquellos días por allí.  También estaba prevista una sesión de yoga de  la risa, que se anuló debido  a la larga duración del encuentro con Mooji,  y completaba la cosa una proyección de videos del gurú a la que no asistí pues preferí perderme en silencio por aquellos mágicos parajes.

Las claves del éxito

El encuentro con Mooji no defraudó.   Poco después de llegar ya lo había visto por el recinto conduciendo un cochecito de golf y, a pesar de la prohibición y en plan paparazzo,  no pude resistirme a sacarle una subrepticia fotografía.

Mooji&Friends

A la hora indicada nos juntamos más de cien personas en el relajante comedor/cocina,  un balcón de madera pendiendo sobre el intenso verde del gran bosque que lo penetraba todo.

VistaDesdeElComedor

Tras una no demasiado larga espera sobre el horario fijado, entró el  maestro con su característica imagen de bonhomía, amplia túnica y gorro de lana rastafari, saludando con abacial porte a los presentes y sentándose en el centro de la sala, de cara al panorámico paisaje.  Todos esperaban expectantes la palabra del maestro y este compuso su relato como habitualmente, con voz cálida, cadenciosa y próxima:   primero contó su vida y su proceso de iluminación (ver entrada anterior del blog),  y como había llegado hasta allí, que fue simplemente dejando caer el dedo al azar sobre un mapa en una reunión con sus amigos.  Al principio se establecieron en el Algarve, pero no les acabó de llamar el sitio, hasta que una compañera  del grupo,  portuguesa,  sugirió el Alentejo y así fue como allí se asentaron.  Después resumió un poco su conocida filosofía que se expone en bastante detalle en la entrevista con Alicia Ninou que también está en el post  anterior.

Mooji desprende un aura relajante y tranquilizadora.  Además, es sumamente didáctico y desgrana sus letanías con una mezcla de verosimilitud y humildad que se hacen más creíbles y cercanas por las pinceladas de humor británico y de sencilla humanidad con que salpica su discurso.  El resultado es una identificación con la gente y la eliminación de esa casposa  pose  de santidad que otros santones  componen para quedar por encima  de nosotros los simples terrenales y que en estos tiempos en que la cercanía y la transparencia se valoran sobre todo resulta totalmente contraproducente y odioso.   Su éxito, en fin,  reside en su capacidad para servir de catalizador emocional para alguna gente, lo que resulta indiscutiblemente beneficioso para los que  lo sienten.

Extasiados

Durante las dos horas que duró la charla, asistí a varios episodios que  así lo demuestran.  Nada más empezar el encuentro,  un italiano sesentón leyó un emotivo discurso de agradecimiento al gurú diciendo que gracias a sus enseñanzas él y su mujer habían cambiado sus vidas. Luego habló en italiano y le traducía una joven compatriota que allí estaba,  pues confesó no saber una palabra de inglés.  Sin embargo, y a pesar de ello, una vez recitado su agradecimiento  se acercó al gurú, le hizo entrega de una bolsa con regalos que le traía y quedó postrado de rodillas a sus pies durante toda la charla, cogiéndole la mano y contemplando arrebolado como hablaba y pendiente de cada una de sus palabras, como si las entendiera,  ante la comprensión y paciencia de Mooji.  También al final otro hombre se echó a sus pies proclamando que estaba dispuesto a hacer lo que fuese por él.

¿Iluminación o sugestión?

Mientras, una hermosa y atlética muchacha, que desprendía vitalidad, se pasó todo el tiempo estremeciéndose entre convulsiones como epilépticas, mientras que otra  mujer pasaba largos periodos de risa floja ante un Mooji  imperturbable,  arropado por una audiencia entregada como probaban las expresiones alucinadas de  muchos de los asistentes.  En el turno de preguntas, que fue largo,  una americana que venía desde Estados Unidos expresamente para ver a Mooji  empleó su intervención en sollozar desconsolada pues confesó entre lloros que durante largos meses había esperado aquel momento y preparado meticulosamente lo que quería decir al maestro y que ahora, cuando había  llegado el ansiado momento, se había quedado en blanco y bloqueada.   Las más de las intervenciones fueron de orden filosófico centradas en cuestiones  propias de la teoría advaita, como la esencia y realidad del “yo” o la forma de conseguir la iluminación que para esta doctrina  puede llegar en forma de gracia o iluminación repentina, lo que supongo que todos  firmaríamos encantados.

Sobre esto acabo de leer  algo esclarecedor:  en el libro  de Sam Harris,   “Despertar.  Una guía para una espiritualidad sin religión” de la editorial  Kairós, 2015.  Este neurólogo americano que se esfuerza por vivir una espiritualidad laica, alejada de la hojarasca supersticiosa que la mixtifica y distorsiona,  cuenta una experiencia esclarecedora en las páginas  171 y siguientes , en el apartado  “Logro gradual frente a logro repentino” en donde  habla sobre la “teoría del logro repentino” de la tradición del Vedanta Advaita.

El episodio que relata Harris resulta si cabe más significativo pues tuvo lugar en un encuentro con Poonja-ji o Papaji (1919-1997), del que se proclama discípulo directo Mooji,  y que a su vez tuvo como maestro a Ramana Maharshi (1879-1950), el sabio indio más venerado del siglo XX.

Ocurrió que durante un retiro en Lucknow (India) en el que estaba Harris,  una suiza se iluminó  repentinamente en presencia de Papaji y fue celebrada y reconocida por él durante una semana como iluminada.  Estaba radiante y  Papajii la presentó repetidamente como prueba de cómo la verdad podía ser alcanzada sin hacer ningún esfuerzo en absoluto  y dice Harris que “tuvimos el placer de ver a aquella mujer sentada junto a Papaji sobre una tarima elevada y dando explicaciones acerca de la dicha que sentía ahora en su rincón del universo.”  Días después Harris y su grupo se trasladaron a Katmandú a unas sesiones de práctica budista tibetana Dzogchen,  con el tulku Urgyen Rimpoche, y la ya iluminada suiza pidió acompañarles.  Allí, a pesar de haber sido confirmada su iluminación por uno de los principales representantes vivos del Vedanta Advaita, y de que el Dzogchen es de todas las prácticas budistas la que más se parece a las de Advaita ya que ambas tradiciones buscan provocar el mismo conocimiento de la no-dualidad  de la conciencia, al hallarse en otro contexto y marco la suiza no pudo contestar a las simples preguntas que sobre su supuesta iluminación le hizo Urgyen Rimpoche y esta se le desvaneció por completo después de reconocer que no había sido más que mera  autosugestión.

No obstante, y como también ocurre a algunos por ejemplo en Fátima,  en Lourdes o en la romería del Corpiño,  sea autosugestión o no  enhorabuena a los que hallan la paz  en cualquier  forma y bienaventurados sean los que la propician, como en este caso Mooji.

Tras la charla de Mooji sentí una mezcla de  atracción y rechazo.  Por una lado, la inefable sensación de paz de aquel lugar.  Por otro, una especie de regusto amargo y de desagrado por ese aroma que percibo sectario en toda suerte de congregaciones.  Pero esto, como la iluminación, es cuestión personal.

La cena  fue excelente.    Contemplando aquel salvaje pero relajante paisaje, tan sutilmente domesticado por los sacrificados seguidores de Mooji,  e inmersos en el  pletórico y vivificante silencio que lo enseñoreaba todo,  ya poniéndose el sol dimos cuenta de una deliciosa colación preparada por las voluntarias de la cocina consistente en  arroz integral gratinado con verduras,  patatas con curry, ensalada y un extraordinario pan.

Retiros “on line”

En Monte Sahaja organizan retiros en silencio de 10 días durante el verano:  “10 day silent retreat with Sri Mooji at Monte Sahaja”.  Los alumnos se alojan en tiendas de campaña que proporcionan allí.  Al parecer tienen gran éxito y, cuando menos,  seguro que son altamente salutíferos.

Para los que no pueden trasladarse hasta el Alentejo, también se dispone de un curso “on line” por 130 libras esterlinas a través de su canal de TV  moojiTV ,  que la iluminación no tiene por qué estar en contradicción con el uso de las nuevas tecnologías.  ¿O si?

Un espléndido regalo

Como colofón,  y como regalo para iniciar bien el año que nos hace nuestro amigo el doctor José Carlos Tutor,  una completa biblioteca permanentemente actualizada con las obras de los más conocidos maestros espirituales y de temas alternativos.  Aquí  os queda este  espléndido regalo .

 

SILVER KANE, EL ÚLTIMO VAQUERO DE UNA SAGA QUE NACIÓ EN VIGO

Con la muerte de Francisco González Ledesma desaparece el último autor conocido de novelas del Oeste de quiosco,  género que nació en Vigo en la Postguerra con la Editorial Cíes y su colección Rodeo  en donde publicaría sus primeras obras el ya legendario  Marcial Lafuente Estefanía.  También con él desaparece un referente de la novela negra “social” de la que recomendamos algunas obras

Santiago,  6 de marzo de 2015. 

Pedro Puialto

Llorábamos esta semana la muerte  de Francisco González Ledesma, reputado escritor y periodista que se inició en el oficio como juntaletras a destajo de la Editorial Bruguera haciendo aquellas novelitas “pulp” del Oeste que constituyeron  el alimento espiritual popular en aquella “longa noite de pedra” que fue el franquismo de los años cuarenta y cincuenta.  Su  alter ego como escritor popular era Silver Kane.  Como otros intelectuales represaliados o mal vistos por el régimen  el alias le permitía ganarse la vida escribiendo hasta que a partir de los años setenta fue rehabilitado y ya pudo publicar con normalidad su notable obra, multipremiada y conocida sobre todo por la serie negra del inspector Méndez,  el escéptico y letraherido policía franquista que desempeñaba su labor en el Barrio Chino de Barcelona.

González Ledesma reivindicaba en 2010 su primera etapa de escritor a sueldo publicando una novela del Oeste ya en tapa dura y en la editorial Planeta, “La Dama y el recuerdo”  en la que su otrora seudónimo Silver Kane pasaba a convertirse en personaje.    Decía Ledesma que volvía al Oeste en su vejez  por la añoranza de la frescura como escritor que tenía en aquellos años de forzado de la pluma,  algo así como la morriña que invadía a Heminway en “París era una fiesta” recordando “cuando éramos pobres y felices” .

Así lo contaba en el diario La Vanguardia:

http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/2010/04/20/pagina-35/81650278/pdf.html

Vigo, capital del Far West

Pero como queda dicho, fue en Vigo en donde surgió el género de la mano de la Editorial Cíes y la colección Rodeo y en donde nació para el oficio el que fue su auténtico superstar,  Marcial Lafuente Estefanía, de la mano de su descubridor el editor Eugenio Barrientos.  En este trabajo que publiqué en el Faro de Vigo un ya ¡ay!  lejano día,   se daba noticia de este fenómeno todavía no muy conocido que convirtió a Vigo en capital del Far West y en un referente de la edición española.  El reportaje sirvió de inspiración al amplio documental “M.L. Estefanía.  Galicia, máis Oeste que nunca” de José Ballesta  y a la primera película de lo que se da en llamar “grelo-western”,   “Naipe de Sangue” de Manxo Fernández, presentada en mayo de 2010 en el Festival de Cans.

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Negra de verdad

Aquellas novelas de quiosco no eran todas del Oeste.  Al igual que Estefanía, cuya primera obra fue policiaca,  González Ledesma también las hacía de  detectives.  Ambos marcos, el de los bajos fondos urbanos y el del salvaje Oeste,  se ajustaban perfectamente al ambiente gris, tétrico y  violento de aquella época de miseria.  Pero,  a diferencia de Estefanía,  Francisco González Ledesma era un auténtico escritor y a pesar de las dificultades fue elaborando una obra de calidad en la que mediante el género negro reflejaba la injusticia social y la auténtica realidad de las clases desfavorecidas de su Barcelona natal.  A ese tipo de novela negra la adjetivan  “social”  aunque el calificativo  es en realidad redundante ya que  una característica esencial del “noir” es la descripción realista del desorden de nuestro sistema.

En una clave más sutil el maestro fue Manuel Vázquez Montalbán,  quien fue mi profesor en la primera promoción de la facultad de Ciencias de la Información de Barcelona y que a través de su detective gourmet Pepe Carvalho  daba un toque más burgués y con sesgo político al género.  Por cierto que el nombre de Carvalho no era gratuito sino un homenaje a su padre, un emigrante gallego represaliado y encarcelado tras la guerra.

El Barrio Chino de Barcelona, un escenario común

Para ambos autores  el Barrio Chino barcelonés, que pasó hace años a llamarse Raval  -para disgusto de los puristas y sobre todo del difunto González Ledesma que reivindicaba su genuino nombre- , era el escenario de las andanzas de sus respectivos héroes.  Pero  mientras para Vázquez Montalbán,  que al igual que Ledesma había crecido allí,   el Barrio Chino era solo el lugar en donde Pepe Carvalho tenía su despacho y en donde comía en buenos restaurantes como el hoy mítico Casa Leopoldo al tiempo que  vivía como el propio autor en Vallvidriera, en la zona aireada  de Barcelona desde la que divisaba a sus pies la ciudad,  para el inspector Méndez era el microcosmos en donde transcurrían sus aventuras entre los humildes.

Es innegable que aquel barrio tenía un magnetismo especial.  Por allí callejeaba yo en los setenta.  Salía del gimnasio de Pedro Caballero, en la calle del Tigre, en donde entrenaba junto con una abigarrada fauna y primeras figuras del boxeo de aquellos tiempos como José Hernández,  Torres, Echevarría  o Robinson García y luego me impregnaba de aquella  literaria y melancólica atmósfera habitada por  demacradas putas tristes,  lumpen e  inmigrantes desclasados que buscaban consuelo a una vida desesperanzada  en el amor mercenario regateado entre  oscuros bares cutres y  clínicas siniestras en donde vendían “gomas” y se trataban enfermedades venéreas con remedios de caballo.

Pura serie negra,  como aquí recordaba Francisco González Ledesma:

https://www.youtube.com/watch?v=AoiD2P93w5c

Philip Kerr y el éxito

Aparte de los clásicos cuya nómina se incrementa  continuamente con nuevas incorporaciones,  no en vano el género negro  sigue de plena actualidad,  Philip Kerr es en la actualidad uno de mis autores favoritos.  Me leí toda su serie del detective socialdemócrata Bernie Gunther que transcurre en Alemania durante el periodo nazi,  lo que carga las tintas de lo “social”,  si es que esto es posible hablando del  negro,  en una reconstrucción histórica impecable por medio de un personaje redondo.  Entre ellas, os recomiendo por ejemplo estas dos:   “Una llama misteriosa” en la que Bernie se traslada a la Argentina de Perón de los años 50 en donde se refugian nazis como Josef Mengele, Otto Skorzeny o Adolf Eichmann o “Si los muertos no resucitan” en donde en el Berlín preolímpico encontramos a su héroe ejerciendo de detective privado en el lujoso hotel Adlon tras ser expulsado de la Policía Criminal.  En el efervescente ambiente previo al acontecimiento deportivo donde se barajan enormes negocios e intereses políticos, dos americanos, un gánster y una periodista,  aparecen relacionados con  los asesinatos de un boxeador judío y de un hombre de negocios inmobiliarios.  El desenlace, magnífico,  se produce veinte años después en la Cuba prerrevolucionaria.

Ahora el escritor escocés acaba de publicar  nueva novela , “Mercado de Invierno”,   lejos de las aventuras de Bernie Gunther y que se desarrolla  en el mundo del fútbol actual.  Philip Kerr justificó su cambio de registro diciendo que estaba firmando libros en una feria y observó que su vecino de stand que presentaba un libro de fútbol tenía una cola de lectores mucho más grande que la suya, lo que le decidió  a pasarse al mundo del balón.  La cuestión es que esta nueva creación está lejos del nivel habitual de Kerr y aunque no tengo nada contra los escritores que buscan dinero,  ya que  escribir es un oficio como otro cualquiera,  en este caso me da un poco de tristeza pues Philip Kerr es un escritor de éxito y no tiene necesidad  de rebajarse,  con o sin Bernie Gunther,  para aumentar su ya seguro espléndido y merecido nivel de vida.

Así  hablaba Kerr de su libro el mes pasado en el programa de TV “Página 2”:

Más recomendaciones del género

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Los libros de los que hablo en el sofá en el que los leo

Otro autor  altamente recomendable es John Banville,  que distingue sus obras con más ambiciones literarias,  como las magistrales  “El Mar” o Antigua luz”  que firma con su nombre,  de las menos complejas, siquiera formalmente sin dejar de ser extraordinarias, de género negro que rubrica con su alias de Benjamin Black.  La última, protagonizada por el atormentado Dr. Quirke en el Dublín de los años cincuenta en el que le asaltan imágenes de su infancia en el orfanato católico de Carriklea  -¿les suena?, a mi si, que estudié 9 años en los Jesuitas – , es “Órdenes Sagradas”.  Pero recomiendo una que me gustó particularmente,   “Muerte en verano”  en el que el asunto es el asesinato del magnate de prensa Richard Jewel.

Aún más:   para novedades  de esa “novela negra social”  me tragué en dos sentadas la última de Yasmina Khadra, un nombre de pluma femenino nada menos que para un excomandante del ejército argelino que conoce bien las entrañas del sistema corrupto de su país al que describe minuciosamente en sus novelas.  En “A que esperan los monos”, riza el rizo de lo  políticamente incorrecto y su heroína la comisaria Nora Bilal no solo va suscitando indescriptibles mosqueos entre los hombres que se ven bajo las órdenes de una mujer en un país musulmán,  y más en un entorno ya de por sí machista como la Policía,  sino que Nora es lesbiana y vive con la prostituta Sonia, que está bajo su protección y a la que aguanta en  su casa pese a las constantes perrerías que le hace pues, como le responde esta contundentemente cuando la amenaza con ponerla en la calle,  “Si me echas a ver quien te come el coño”.   Pues eso, al pan pan y al vino vino y “a vaquiña polo que vale”.   Al final muere hasta el apuntador en la lucha contra el todopoderoso “padre de la patria” que gobierna tiránicamente el país en la sombra y el secundario inspector Zine, que pasa por la novela escuchando al cantante Mohamed Rouane “fumando porro tras porro”,  se convierte en inesperado  protagonista.

Aquí va una de Mohamed Rouane realmente relajante.  Los porros, que los ponga cada uno:

Por último, para acabar con las recomendaciones sobre mis últimas lecturas del asunto  me encantó el álbum “Blacksad Integral”  que contiene las cinco novelas gráficas o episodios protagonizados por John Blacksad, un gato que encarna a  un detective canónico del género en  la década de los cincuenta en USA.  La originalidad de estas historias gráficas de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido,  que obtuvieron numerosos galardones,  reside en que los personajes son animales antropomorfos cuyas especies resaltan las características  de sus roles.  Estupendo álbum que me regaló mi hija en las Navidades y que gocé  con fruición.  Slurp…